Thirst
La figura del vampiro constantemente ha sido representada en el cine de muchas formas y tamaños, principalmente como aquel ser sobrenatural, místico, poderoso, hambriento, incomprendido y en muchas otras erótico, pero actualmente este personaje se ha desmitificado convirtiéndose en el sueño de jovencitas en lucha por amor contra hombres lobos, dejando el horror, y la madurez de lado.
Afortundamente para el personaje, el director sur coreno Park Chan Wook propone en la cinta “Thirst sed de sangre” un retrato original del vampiro, sin caer en estereotipos de colmillos, crucifijos y estacas, y sin perder la esencia de lo que realmente representa el vampirismo.
La trama es sobre un sacerdote de un pequeño pueblo que se somete a un experimento fallido resultando en la alteración de su sangre convirtiéndolo en vampiro, para el pueblo es visto como un sanador y se reencuentra con unos amigos de la infancia iniciando una relación con la esposa no tan inocente mientars se desata su lucha para conservar lo poco de humano que le queda.
Aunque no supera la cinta anterior del director Old Boy, es un buena propuesta y distin a lo que habia presentado con anterioridad, ya que no habia realizado filmes de esta temática, pero ejecuta con buenos resultados una combinación de romance, humor, y muerte con grandes aciertos en la narracion.
La larga duración resulta un poco pesada con algunas escenas superfluas, a pesar de esto la secuencia final retoma la visión original retratando una verdadera lucha de actuciones entre los protagonistas. Es una buena película que deja un sabor distinto a lo que hollywood ha convertido a los chupa sangre. Una cinta muy recomendble que satisfacerá a aquellos que esten cansados de los vamipros emo.